Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
La buena lectura, alivia la tristura.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Dios no espera año para castigar.
Siempre que ha llovido ha escampado.
Un ten con ten para todo está bien.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
No hay día malo sin día bueno.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Con pan y vino, se anda el camino.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
Tripa vacía, suena pronto.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Gota a gota se forma el río.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Una buena carrera es mejor que una larga espera.
Escucha el silencio... que habla.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Mayo frío, año de mucho frío.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Bueno está lo bueno.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Las cosas se toman según de quien vengan.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Suerte, y al toro.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.