A buen andar o mal andar, comer y guardar.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Pan y vino andan camino.
Con la misma vara que midas serás medido.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
Amigo que no da, poco me importa ya.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Amistades y tejas, las más viejas.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Dios ayuda al que mucho madruga.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Quien da el consejo, da el tostón.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Al pan pan y al vino vino.