El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Pa'trás como las del marrano.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Quien desparte lleva la peor parte.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El que busca, encuentra.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
En casa llena presto se guisa la cena.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Con bondad se adquiere autoridad.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Al asno lerdo, arriero loco.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Entre más viejo más pendejo.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Del favor nace el ingrato.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.