Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Cuanto más tienes, más quieres.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Dádivas quebrantan peñas.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Del ahorro viene el logro.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Del cuero sale la correa.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
El abad canta donde yanta.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El buen pagador no necesita prenda.
El buen paño dentro del arca se vende.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El que guarda, halla.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El que nada tiene, nada vale.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Estás trabajando para el inglés.
Favorecer, es por norma perder.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.