El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El hambre es el mejor cocinero.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Cada día se aprende algo nuevo.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La lengua es el azote del culo.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
La buena ropa abre todas las puertas.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
El hambre es la mejor salsa
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Ante la duda, la Charly.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Se llena antes el ojo que el papo.