Pedir peras al olmo.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Entre amigos no hay cumplidos.
Los compañeros de cama se escogen de día
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
La naturaleza proveerá.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
El oficio hace maestro.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Depende de cómo caigan las cartas
Buenas acciones valen más que buenas razones.
A chico pajarillo, chico nidillo.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
El dolor físico solo el que lo siente.
De tal colmena tal enjambre.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
El que da primero da dos veces.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Maestro, El se puede comer la regla.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Por unos pierden otros.