Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Te casaste, la cagaste.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
La curiosidad mató al gato.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Madre y teja, no pierde por vieja.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Más puede Dios que el diablo.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Pan no mío, me quita el hastío.
Una familia unida come del mismo plato.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Todo tiene solución menos la muerte.
El mundo da muchas vueltas.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Vivir juntado es igual que casado.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
El dormir es el hermano menor de la muerte.