De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Oir a todos, creer a pocos.
Bodas largas, barajas nuevas.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Chica centella gran fuego engendra.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
A la hija muda, su madre la entiende.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La esperanza no llena la panza.
El vino hace buena sangre
El dinero corrompe al hombre.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Hacer de necesidad virtud.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Cuentas claras, amistades largas.
Al potro que le alabe otro.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
El trabajo duro purifica el espíritu.
A chico pié, gran zapato.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El que da, recibe.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.