cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
En vender y comprar, no hay amistad.
La larga visita la alegría quita.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Madre dispuesta, hija vaga.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Un alma sola, ni canta ni llora.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Amistades y tejas, las más viejas.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Quien vale mucho hace mucho.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
La fantasía es más veloz que el viento
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
La muerte todas las medidas vierte.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Madre no hay más que una.
Juntos en las duras y en las maduras.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
A tal amo tal criado.
Mujer muerte, siete a la puerta.
La virtud en sí es un premio
El gusto se rompe en géneros.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
La necesidad agudiza el ingenio.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Buey hermoso, no es para trabajo.
El más fuerte teme a la muerte.
Al que da y quita le sale una jorobita.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas