Al buen amanecer no te lo dejes perder.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Me importa un bledo.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
El necio o no se casa o se casa mal.
Santo que no es visto no es adorado.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Oro es, lo que oro vale.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Entender lo bello significa poseerlo
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
La virtud es de poco sueño.
Muerte deseada, vida prolongada.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
A llorar al cuartito.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Palabra dada, palabra sagrada.