Es ley la que quiere el rey.
Gota a gota, la mar se agota.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
A fullero viejo, flores nuevas.
Solo como Adán en el día de la madre
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Todo tiene un fin.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
La vida es una sorpresa continua
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
La burla, para quien le gusta.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
El miedo guarda la viña.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
La confianza da asco
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
El que necesita, te visita.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Lo que se da no se quita.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.