Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Mi secreto, en mi pecho.
Cuanto más se duerme más se quiere.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
La mujer es gente en la letrina.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
El rostro es el espejo del alma.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Madre quiero ser, e hijos tener.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Llegar y besar el santo.
La alegría alarga la vida.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Acójome a Dios que vale más que vos.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
De lo perdido, lo que aparezca.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.