A Dios, lo mejor.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Boda mojada, novia afortunada.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Quien se casa, casa quiere.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Lo quiero, para ayer.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Palabra suave llegar al alma sabe.
La lujuria nunca duerme.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Boda y mortaja, del cielo baja.
La esperanza mantiene.
En la necesidad se conoce la amistad.
Te casaste, te entera.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
El dinero no compra la felicidad.
Llegar y besar, suerte es singular.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Ocasión y tentación, madre e hija son.