Cuanto más se duerme más se quiere.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
La mujer es gente en la letrina.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
El rostro es el espejo del alma.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Viajar con un amigo hace amar la vida
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Llegar y besar el santo.
La alegría alarga la vida.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
El dar es honor; el pedir, dolor.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
De lo perdido, lo que aparezca.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.