Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Hombre osado, bien afortunado.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Sin sal, todo sabe mal.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Carne en calceta, para quien la meta.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Las obras, con las sobras.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Cada mochuelo, a su olivo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
El que llega tarde, no bebe caldo
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Guarniciones y crin dan venta al rocín.
Sal derramada, quimera armada.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Donde hay caridad, hay paz.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Más vale mendrugo que tarugo.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Le debe a cada santo una vela.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.