Mucho gana quien no Juega.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Hablara yo para mañana.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Rubio arrubiado nunca fue sino falso.
Jugar la vida al tablero.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Mal apaña quien no engaña.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Después de beber cada cual dice su parecer.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Hortelano tonto, patata gorda.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Estoy hasta las manos.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
No arrojes margaritas a los puercos.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Se heredan dinero y deudas
Al loco y al fraile, aire.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Iguales, como cabo de agujeta.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Del que jura, teme la impostura.
La lealtad se paga.