La lealtad se paga.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Julio, lo verde y lo maduro.
Para alcanzar, porfiar.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Guardas bien y no sabes para quien.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Buena fama merece quien por su patria muere.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Pa'trás como las del marrano.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Bien o mal, casado nos han.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Buena razón quita cuestión.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Muchos pocos hacen un mucho.
Entre menos burros, más choclo.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Cada cual es hijo de sus obras.