Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Al loco y al fraile, aire.
Dios aprieta pero no ahoga.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Roma, acuerdos y locos doma.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
La ley de Dios no come trampa.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Viejos los cerros y reverdecen
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Oveja de todos, cómenla lobos.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
A buen santo te encomiendas.
Mano de santo cura como por encanto.
Con putas y bretones pocas razones.
De oveja negra, borrego blanco.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
A Dios, lo mejor.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Amar a todos, confiar en nadie.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Marido, comprad vino; que no lino.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
En el refugio del otro vive cada uno
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Manos blancas no ofenden.