Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
A confesión de parte relevo de prueba.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
A Dios, nada se le oculta.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Casarás y amansarás.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
A burlas, burlas agudas.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Burro empinado, por hombres es contado.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
De casta le viene al galgo.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Cada criatura obra según su natura.
El vino hace buena sangre
Amistades y tejas, las más viejas.
Ofrecer el oro y el moro.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
La alegría es el mundo de la libertad
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
No hay moros en la costa.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Tenís más grupo que banco de sangre.