Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El hábito es una camisa de hierro.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Sin padrino no hay bautizo.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Quien ama, teme.
Indio con puro, ladrón seguro.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
A este son, comen los del ron, ron.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Dios es la medida de todas las cosas.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
La obligación es primero que la devoción.
Quien empiece el juego que siga con él
Hijos casados, duelos doblados.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Necios y gatos son desconfiados.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.