Más pija que el Don Bosco.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Reyes y mujeres no agradecen.
A cabo de rato, Andújar.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
De buena harina, buena masa.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Las deudas de juego son deudas de honor.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
De padres gatos, hijos michinos.
Ignora al ignorante.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
No cuentes dinero delante de los pobres.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Igual con igual va bien cada cual.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Sin precio no se han las mujeres.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
De los muertos no se hable sino bien.