Para aprender, perder.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Entra, bebe, paga y vete.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
El enano ve gigantes por todas partes.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
El que no está contra ti, está contigo.
Escucha tu corazón... que sabe.
Es viejo, pero no pendejo.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Antes huir que morir.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Más vale tarde que nunca.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Para aprender, nunca es tarde.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Más vale dar que la carga llevar.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Nunca con menores, entables amores.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Quien hace, aplace.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Ojo por ojo, diente por diente.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.