Nunca creas que lo evidente es la verdad.
El que mucho analiza, se martiriza.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Tan rápido como un chisme.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Ir por lana y volver trasquilado.
Los encargos con dinero no se olvidan.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Unos tanto y otros tan poco.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
No es posible defenderse del aburrimiento
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
El lo que se pierde, se aprende.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.