Cada uno dice quién es.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Probando es como se guisa.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Esposa mojada, esposa afortunada
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Oír como quien oye llover.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Cuanto más sepas mejor suerte tendrás.
Quien tuvo, retuvo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Hablando mal y pronto.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
¿Y si somos los mejores, bueno y que? (Ante cualquier actividad deportiva).
Robles y pinos, todos son primos.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Compañía, ni con la cobija.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Secreto de tres, secreto no es.
La duda es la llave del conocimiento.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Te conozco, pajarito.
Gato maullador, poco cazador.
El que bien ama, tarde olvida.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Después de la guerra, todos son generales.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
La mujer rogada y la olla reposada.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Acá como allá, y allá como acá.