Más querría servir que recibir.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Del mal, el menos.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Por pedir, nada se pierde.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
En la unión está la fuerza.
Estorba más que un colchón en la cocina.
De comerciar a robar, poco va.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El tiempo es el mejor consejero
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
El burro adelante y la carga atrás.
O errar o quitar el banco.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Una deuda, veinte engendra.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Escoba nueva, barre bien.