De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El jorobado no ve su joroba
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Escucha tu corazón... que sabe.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Si ofendes serás ofendido
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Quien no miente no viene de buena gente.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Quien destaja no baraja.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Renegad de viejo que no adivina.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Demasiada alegría es dolorosa
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
El primer deber del amor es escuchar.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.