Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
El borracho, de nada tiene empacho.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
El hablar es plata y el callar es oro.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Más se mira al dador que a la dádiva.
A padre avaro, hijo pródigo.
Dios aprieta pero no ahoga.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Pereza no alza cabeza.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Quien nada hace, nada teme.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Todo se pega, menos la hermosura.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto