Un perro sabe donde se tira comida.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El enamorado es el camarada del alma.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Codicia mala, el saco rompe.
La barca pasa, pero el río queda.
Un muerto hablando de un ahorcao.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Más vale sudar que toser y tiritar.
A ave de paso, cañazo.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Iglesia, o mar, o casa real.
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
En amores, los que huyen son vencedores.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
De petaca ajena, la mano se llena.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Primero es la camisa que el sayo.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Pueblo chiquito, campana grande.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
¿Mirón y errarla?.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
El que manda, no va.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
De un golpe no se derriba un roble.