Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Un clavo saca a otro clavo.
Ningún burro se queda calvo.
Malo es cojear delante de un cojo.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
No se hablar, y me mandas predicar.
Patada de yegua no duele.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Cero grados, ni frio, ni calor.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Niño que llora, de mear se ahorra.
El buen paño dentro del arca se vende.
Divide y vencerás.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Tal para cual.
Como vives, juzgas.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Jamás digas: nunca jamás.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Hablar por la boca del ganso.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
La libertad no tiene par.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Más vale odiado que olvidado.
Buey que muge, todos le temen.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.