Quien pisa con suavidad va lejos.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
A barba muerta, poca vergüenza.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Mucho saber, menos ignorar es.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
A quien presta nada le resta.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Aprendo mientras vivo.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
El que mucho ofrece, poco da.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Que dulce queda la mano al que da.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Ni miento ni me arrepiento.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Alabar y callar para medrar.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.