No se puede medir con la misma vara.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Visitas, pocas y corticas.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Guerra avisada no mata soldado.
El que tiene sed, busca agua.
Siempre hay un roto para un descosido.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
De desagradecidos está el infierno henchido.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Donde no hay harina todo es mohína.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Para bien hablar, antes bien pensar.
No hay miel sin hiel.
Marido, comprad vino; que no lino.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Dulce y vino, borracho fino.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Hoy por mí, mañana por ti.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
El que no se consuela es por que no quiere.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Bien ora quien bien obra.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.