A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Da y ten, y harás bien.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Si no es Juan, es Pedro.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El que da, recibe.
Los difuntos, todos juntos.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Casado por amores, casado con dolores.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
A pan ajeno, navaja propia.
Bienes y males, a la cara salen.
Chupar de la teta.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
De los escarmentados nacen los avisados.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Gran tocado y chico recado.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Actividad cría prosperidad.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Lo que dejes para después, para después se queda.
El que no chilla, no mama.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Al erizo, Dios le hizo.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Abriles y condes, los más traidores.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Dos capitanes hunden el barco.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.