Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Amistades conserva la pared medianera.
Vencer no es vergonzoso
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Nunca cages mas de lo que comes.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
El hombre honrado a las diez acostado.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Unos van delante y otros van detrás.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Bailaré según tu música.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Chico pueblo, grande infierno.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Más vale la sal, que el chivo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
A cada día su pesar y su esperanza.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.