El que desecha la yegua, ése la lleva.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Vino mezclado, vino endiablado.
Al rico, los amigos le son enemigos.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Mujer Besada mujer ganada.
Oye primero y habla postrero.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
No todo el que chifla es arriero.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
La lluvia viene después de los bosques.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
El que bien te quiere no te engaña.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
A hombre desgarbado, dale de lado.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
La contradicción es la sal del pensamiento
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Al niño que llora le dan pecho.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.