El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Bailar la trabajosa.
Riña de amantes, agua referescante.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
El amor mueve montaña.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
No hay que reírse de la felicidad
Hay que dejar ir al mundo como va
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Comer sin vino, comer canino.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Todo amor tiene su gasto
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
A cada paje, su ropaje.
Hay que dar para recibir.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Me lo contó un pajarito
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.