Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Nunca te apures para que dures.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
La lengua queda y los ojos listos.
La nieve presagia una buena cosecha.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Buen amigo es el dinero.
Hacer del san benito gala.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
La bonanza amenaza borrasca
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Es mejor sudar que temblar
Humo de hogar no empaña el cielo.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Ave por ave, el carnero si volare.
Cuatro ojos ven más que dos.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.