La Luna no es pan de horno
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Primero es Dios que todos los santos.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Que chulo tu chucho colocho
El que no corre, vuela.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Se queja más que la llorona.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Ya me cansé de descansar.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
El dolor es antiguo
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Pobre pero honrado.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Quien no arde en llamas no inflama
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Abril, deja las viñas dormir.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Bestia alegre, echada pace.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.