La mala costurera, larga la hebra.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
El que da, recibe.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
De los hombres se hacen los obispos.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
El que siembra, cosecha.
El que ama, teme.
El que trae , lleva.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
El ternero recental no teme al tigre.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Alabanza propia es vituperio.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
No necesito niguas para ser tishudo.
A viña vieja, amo nuevo.
Buen abogado, mal cristiano.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Amores reñidos, los más queridos.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Boca de miel y manos de hiel.
Quien hace preguntas no es tonto.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.