No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
A buen hambre, no hay pan duro.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El que tiene sed, busca agua.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
El que venga atrás que arree.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
El de las piedras hace pan.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Mata, que Dios perdona.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Si hay miseria, que no se note
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Agua beba quien vino no tenga.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Boca abierta, dientes de oro.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
El agradecido demuestra ser bien nacido.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
El agradecido no olvida el bien recibido.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Donde hay orden, hay bendición.