El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Nunca bailes en una barca pequeña.
De sabios es variar de opinión.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Cuanto más primos, más adentro.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Hermano mayor padre menor.
Cambiar de opinión es de sabios.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
No quieras nunca buenos comienzos.
Además de cornudos, apaleados.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El pobre de su pobreza no sale.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Asno de dos, válgale Dios.
Gallo viejo con el ala mata.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Todo lo que no es dado es perdido
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Quien más tiene, menos suelta.
Enero desaloja las camas
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Al asno no pidas lana.
Sin padrino no hay bautizo.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Ojo por ojo, diente por diente.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.