Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
A creer se va a la iglesia.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Bien ama quien nunca olvida.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Dios aprieta pero no ahoga.
Una familia unida come del mismo plato.
Dios da las nueces, pero no las parte.
En ningún apostolado falta un judas.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
La fantasía es el reposo del alma
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Papel, testigo fiel.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Como pecas, pagas.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Esto son habas contadas.
El hable es plata, el silencio es oro.