Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
En septiembre cosecha y no siembres.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Codicia mala, el saco rompe.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
A buen juez, mejor pastor.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Cada arroyo tiene su fuente.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Nadie se meta donde no le llaman.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Casa hecha, sepultura abierta.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Aquel que reconoce la verdad del cuerpo puede entonces conocer la verdad del universo.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Hay que sufrir para merecer.
Febrero el corto, el pan de todos.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Pereza, llave de pobreza.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Ama y guarda.
La vida es grata, a quien bien la acata.
A nuevos tiempos, nuevos usos.