Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
El hambre aguza el ingenio.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El que mucho abarca, poco acaba.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Juicios tengas, y los ganes.
Ausente, apenas viviente.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
La vida es un soplo.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Ser amable es ser invencible.
Yo te hice y tú me enseñas.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El trabajo por la mañana vale oro.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Palabra de boca, piedra de honda.
Más vale sudar que estornudar.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Pies, ¿para qué os quiero?.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El tiempo es oro.