Hombre harto, no es comilón.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Quien guarda valores, padece temores.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
A comida de olido, pago de sonido.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Dar puntadas.
Nadie da sino lo que tiene.
Saber poco obliga a mucho.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El que nada sabe, de nada duda.
Pies fríos, corazón caliente.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Un ruin ido, otro venido.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Dios lo da y el diablo lo guisará.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Pagan justos por pecadores.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
El vino no tiene vergüenza.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
De petaca ajena, la mano se llena.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ayúdate que Dios te ayudará.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Mayo ventoso, año hermoso.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Dios no espera año para castigar.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Decir bien y obrar mejor.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
La alegría es el remedio universal de todo mal