Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Ganar, poco vale sin guardar.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Dios da, nunca vende.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Tranquilidad viene de tranca.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Viento del solano, agua en la mano.
Cuentas claras, amistades largas.
Las migas son también pan.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
El que espera desespera.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
La experiencia es a veces dolencia.
Todo mi gozo en un pozo.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Para morirse, siempre hay tiempo.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Alforjas llenas quitan las penas.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Más vale tarde que nunca.
El que la deba, que la pague.
Querer sanar es media salud.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Buen pedidor, mal dador.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Inclinar la balanza.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.