La experiencia no se fía de la apariencia.
A quien no habla, no le oye Dios.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Cartas cantan.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Ni es carne, ni es pecado.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
La leche cocida, tres veces subida.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
El amor es eterno, mientras dura.
El día nunca retrocede de nuevo.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Las acciones revelan las pasiones
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Palabras melosas, siempre engañosas.
A la prima, se le arrima.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Boca con duelo, no dice bueno.
Más aburrido que mico recién cogido.
El que no cojea, renquea.
Más vale tender la mano que el cuello.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
A la noche putas y a la mañana comadres.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Pasado mañana, mañana será ayer.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Demasiado al Este es el Oeste.