Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Es tiempo de vacas flacas
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Para abril, de un grano salen mil.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
A mala leña un buen brazado.
Dar una higa al médico.
La mejor receta, la dieta.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Rectificar es de sabios.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Por San Blas, una hora más.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Del amor al odio, solo hay un paso.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Poca cuadrilla, vida tranquila
El que tiene salud es rico.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Compañía, ni con la cobija.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
La guerra y riesgos masivos, tiene también incentivos.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Jamás digas: nunca jamás.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Pueblo chiquito, campana grande.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Con putas y bretones pocas razones.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.