Viento del solano, agua en la mano.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Sobre advertencia no hay engaño.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
El que nace postrero, llora primero.
Lavarse las manos, como Pilatos.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Sacar las castañas del fuego.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
En buena casa, mal inquilino.
De pies a cabeza.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
A consejo malo, campana de palo.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
El ojo es más grande que la barriga.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Fruta que pronto madura, poco dura.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Boca sucia no habla limpio.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Inclinar la balanza.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Tumbando y capado.
Ratón de campo, no lo caza el gato.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.