Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Los últimos serán los primeros.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
A poco pan, tomar primero.
Lo que bien empieza, bien acaba.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Cada día olla, amarga el caldo.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Cada uno se rasca donde le pica.
Vicio no castigado crece desatado
Por amor a la rosa se soportan las espinas
No se pierde lo que se dilata.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
El que apurado vive, apurado muere.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
El que más puede, más aprieta.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Ayudaté y serás ayudado.
Amor comprado, dale por vendido.