O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
La casa caída, el corral agrandado.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
De padres bocois hijos cubetas.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Erga Arga y Aragón, hacen al Ebro varón.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Al higo por amigo
Vecinas porque les digo las mentiras.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Oveja de todos, cómenla lobos.
A un traidor, dos alevosos.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Gozo que no se comunica, se achica.
¡Se nos creció el enano!
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Hablar por la boca del ganso.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Grandotas aunque me peguen.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Justo peca en arca abierta.
Hombres de noche, muñecos de día.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Hijo casado, vecino airado.
De todas maneras, aguaderas.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Hacer buenas (o malas) migas.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
El loco, por la pena es cuerdo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.